• Ana Barraza

ORANDO EN LA PLAYA



Esta temporada del año se presta para llevar a cabo más actividades al aire libre. Y de eso te puedes aprovechar para entablar una relación constante con Dios a través de la oración como dice San Pablo, “oren en todo tiempo (Ef. 6, 18)”. Te ofrezco el siguiente ejercicio espiritual al estar en la playa:


Escoge un lugar en donde te puedas parar tan siquiera por un momento breve (¡o largo!) y escuchar el sonido del agua del mar o del lago. Al estar ahí, presta atención a que tu postura sea cómoda para que no te distraiga del momento. Luego, mientras respiras a propósito y profundamente, date cuenta de la presencia de Dios que ha creado el mar, los lagos, el agua, la arena.


Respira de nuevo y ahora presta atención a los sonidos de tu alrededor. Repitiendo en tu mente “¡Cuán grandes son tus obras, oh Señor, (Salmo 92,6a)” puedes agradecerle a Dios ese momento mientras piensas en Él, en Su creación volviendo a repetir el salmo. Respira una vez más y recuerda que tú eres obra de Dios y agradéceselo a Él repitiendo el salmo en tu mente. Reconócete amado por Dios mientras respiras, escuchas, agradeces y estás en la playa.


Puedes concluir ese momento de oración diciendo en tu mente: ¡Amén! Mientras respiras conscientemente una última.


Que el Dios que hizo el cielo y la tierra te llene de bendiciones este verano. Amén.

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